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Aguja

Belone beloneLinnaeus, 1760

La aguja es el pez más raro de nuestra costa: largo como un lápiz, con pico de dientes y, sobre todo, con las espinas de un verde intenso que asusta a quien lo ve por primera vez. Aquí te explicamos por qué y cómo pescarla en superficie.

Ilustración de Aguja (Belone belone)

Cómo identificar la aguja

La aguja es inconfundible en cuanto la ves: un pez larguísimo y cilíndrico, fino como un lápiz, con las dos mandíbulas prolongadas en un pico estrecho erizado de dientes pequeños y afilados. El dorso es azul verdoso metálico, los flancos plata y el vientre blanco. Las aletas dorsal y anal están muy retrasadas, casi sobre la cola, y se oponen una a otra.

Nada dentro de la película superficial, así que se la ve antes por la estela que por el cuerpo. Cuando la clavas salta y se desliza de lado como una serpiente, con giros que sueltan los anzuelos mal clavados.

Rasgos que no fallan

  • Pico con las dos mandíbulas largas: superior e inferior miden casi lo mismo. La inferior asoma un poco más, y ambas van pobladas de dientes finos orientados hacia dentro.
  • Sin pínulas detrás de la dorsal y la anal: este es el rasgo que la separa de la paparda, que sí lleva una hilera de aletillas sueltas entre esas aletas y la cola.
  • Línea lateral muy baja: discurre pegada al vientre, no por el centro del flanco.
  • Huesos verdes: al abrirla, el esqueleto aparece de un verde intenso, casi fluorescente. Es normal y propio de la especie.
  • Aletas sin radios espinosos y cuerpo cubierto de escamas diminutas que se desprenden al manipularla.

Por qué la aguja tiene las espinas verdes

Es la pregunta que más se repite en la pescadería, y desconcierta a quien la ve por primera vez: parece pescado en mal estado. No lo es. El color se debe a la biliverdina, un pigmento biliar verde procedente de la degradación de la hemoglobina, el mismo compuesto que tiñe de verdoso un hematoma al cabo de unos días.

En casi todos los vertebrados la biliverdina se transforma deprisa y se excreta. La aguja y sus parientes belónidos la acumulan y la depositan en el esqueleto y en el periostio, la membrana que envuelve el hueso. El verde se mantiene incluso después de cocinarla. No es tóxico, no indica descomposición y no afecta al sabor: es un rasgo bioquímico de la familia.

Dónde vive y dónde buscarla

Ocupa el Atlántico oriental desde Noruega hasta Canarias y Cabo Verde, el Mediterráneo entero, el mar Negro y el Báltico. En España se pesca en todo el litoral, con temporada marcada: entra cuando el agua se templa y se retira cuando se enfría. Busca superficie y agua limpia.

  • Morros de espigón y bocanas de puerto con corriente, donde caza alevines apelotonados contra la piedra.
  • Cabos y puntas batidas con agua azul y poco fondo, sobre todo si hay algas flotando.
  • Playas con barra y canal, en los primeros metros, al amanecer y con mar plana.
  • Bahías y ensenadas abrigadas del Mediterráneo y Baleares, donde entra en grupos a media mañana.
  • Rías y estuarios del Cantábrico y Galicia, en verano, siguiendo a los bancos de pelágicos pequeños.

Comportamiento y alimentación

Es un depredador de superficie, rápido y muy visual. Come alevines y peces pequeños, sobre todo boquerón, sardina joven y pejerrey, más algún crustáceo pelágico. Ataca de lado, atraviesa a la presa con el pico y luego la gira para tragarla de cabeza: de ahí que tantas picadas se queden en un tirón sin clavada.

Vive en grupos laxos que se dispersan y se reúnen sin parar. Se acerca a la costa cuando el agua se calienta y desova en primavera y verano en zonas someras. Sus huevos llevan largos filamentos adhesivos que los anclan a algas y restos flotantes, en lugar de derivar libres como los de casi todos los pelágicos.

Cómo pescar la aguja

Spinning ligero en superficie

Minnows flotantes o de hundimiento lento de 5 a 9 centímetros, recogida rápida con algún parón. Como su boca es dura y estrecha, conviene sustituir el triple trasero por un anzuelo simple de asta larga: el porcentaje de clavadas sube mucho.

Buldó con pluma o tira de calamar

El montaje clásico desde escollera: buldó medio lleno de agua, metro y medio de bajo de fluorocarbono de 0,25 y en el extremo una pluma blanca o una tira estrecha de calamar. Lanza lejos, mantiene el cebo arriba y cubre mucha agua.

Aparejo de hilo deshilachado

Un truco viejo y muy eficaz: en lugar de anzuelo se monta un manojo de nailon deshilachado detrás de un lastre. Los dientes finos se enredan en las fibras y el pez queda sujeto sin clavarse, lo que permite devolverlo ileso. Rinde mucho con ejemplares pequeños que rechazan el anzuelo.

Cebos y señuelos

  • Tira de calamar de 5 a 7 centímetros y uno de ancho, en anzuelo de asta larga del 2 al 6: el cebo más constante.
  • Tira de sardina o de caballa con piel, que aguanta mejor los lances largos.
  • Minnows de 5 a 9 centímetros en tonos plata, azul y verde, perfil estrecho.
  • Cucharillas ondulantes ligeras de 7 a 15 gramos, recogidas rápido y cerca de superficie.
  • Streamers de 5 a 8 centímetros en montaje de mosca o tras buldó, imitando alevín.

Mejor época y mejores horas

De mayo a octubre, con el pico entre junio y septiembre en la mayor parte del litoral. En invierno se aleja de la costa y las capturas desde tierra se vuelven raras.

El amanecer y el atardecer son los mejores momentos, con mar en calma o rizada y agua limpia. El sol alto no la frena tanto como a otras especies, pero la marejada sí: con mar movida desaparece de superficie. En el Cantábrico, la entrada de marea sobre arena es un momento fiable.

Equipo recomendado

  • Caña: spinning de 2,40 a 3,00 metros y lastre de 7 a 25 gramos; para el buldó, una boloñesa de 4 metros.
  • Carrete: bobina 2500 a 3000 con recuperación rápida, porque la aguja persigue señuelos veloces.
  • Línea: trenzado de 0,10 a 0,12 milímetros con bajo de fluorocarbono de 0,25 a 0,30; sus dientes no cortan como los de una barracuda, pero rozan y debilitan el hilo fino.
  • Anzuelos: de asta larga del 2 al 6, mejor simples que triples.
  • Accesorios: alicate de punta larga, trapo para sujetarla, sacadera de malla fina y nevera con hielo.

Normativa y conservación

La aguja no está protegida ni catalogada como especie exótica invasora, y la UICN la evalúa como de preocupación menor. Es abundante y de crecimiento rápido, así que la presión recreativa apenas le afecta.

No indicamos una talla mínima concreta porque no nos consta que exista una específica para la especie a nivel estatal. La referencia en mar es el Real Decreto 560/1995 y sus modificaciones, completada por la normativa de cada comunidad autónoma, que además puede fijar cupos diarios. Consulta la orden vigente en tu comunidad y recuerda que la licencia de pesca recreativa marítima es obligatoria en todo el litoral.

La aguja en la cocina

Tiene carne blanca, magra y firme, de sabor limpio, y muy pocas espinas más allá de la raspa central, que se retira de una pieza. El único obstáculo es psicológico: el verde de los huesos echa atrás a quien no lo conoce. Explicado el asunto de la biliverdina, se come sin problema.

Lo más habitual es cortarla en tacos de cuatro o cinco centímetros y pasarlos por la plancha con ajo y perejil, o enharinarlos y freírlos. Aguanta muy bien el escabeche y da un arroz caldoso excelente. Desángrala y enfríala nada más capturarla, y si la vas a marinar sin calor, congélala antes como prevención frente al anisakis.

Consulta también: el calendario de pesca para planificar la temporada, las tallas mínimas orientativas y la licencia de pesca de tu comunidad antes de salir a por aguja.

Cómo pescar esta especie

Preguntas frecuentes sobre aguja

¿Por qué la aguja tiene las espinas verdes?

Por la biliverdina, un pigmento biliar verde que procede de la degradación de la hemoglobina, el mismo que pone verdoso un moratón al cabo de unos días. La mayoría de los vertebrados la transforman y la eliminan, pero los belónidos la acumulan y la depositan en el esqueleto. El color se mantiene tras cocinarla y no tiene ninguna relación con la frescura del pescado.

¿Se puede comer la aguja con las espinas verdes?

Sí, sin ningún problema. La biliverdina no es tóxica, no afecta al sabor y no indica descomposición ni contaminación. Es un rasgo natural de la especie y de toda su familia. La aguja tiene carne blanca, magra y sabrosa, con muy pocas espinas aparte de la raspa central, y es un pescado muy apreciado en buena parte del Mediterráneo y del Báltico.

¿Cómo se diferencia la aguja de la paparda?

Mira la zona entre las aletas dorsal y anal y la cola. La paparda tiene ahí una hilera de aletillas sueltas, llamadas pínulas, parecidas a las de un bonito. La aguja no tiene ninguna: el espacio queda liso. Además, la aguja alcanza mayor talla, tiene el pico proporcionalmente más largo y vive mucho más pegada a la costa que la paparda, que es oceánica.

¿Cuál es la mejor forma de pescar agujas desde la costa?

Buldó parcialmente lleno de agua con un metro y medio de bajo de 0,25 y una tira de calamar o una pluma blanca en el extremo, o bien spinning con minnows de 5 a 9 centímetros recogidos rápido en superficie. Cambia el triple trasero del señuelo por un anzuelo simple de asta larga: su boca es dura y estrecha, y así se clavan muchas más.

¿Cuándo se pescan agujas en España?

De mayo a octubre, con el mejor momento entre junio y septiembre, cuando el agua se templa y entran a la costa siguiendo a los bancos de alevines. En invierno se retiran y las capturas desde tierra son raras. Las mejores horas son el amanecer y el atardecer, con mar en calma o ligeramente rizada y agua limpia.

No lo confundas con…

Fuentes consultadas

Ficha revisada el 20 de septiembre de 2026.