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Pesca sin muerte: cómo devolver un pez para que sobreviva

Cómo practicar la pesca sin muerte correctamente: material, cómo acortar la pelea, manipulación con manos mojadas y la forma correcta de devolver el pez.

Guía elaborada por el equipo de Pesca Recreativa · Actualizada en septiembre de 2026

Devolver un pez al agua no garantiza que sobreviva. Entre el momento de la clavada y el de la suelta hay una serie de decisiones —cuánto dura la pelea, cómo se manipula, cuánto tiempo pasa fuera del agua— que determinan si ese pez seguirá vivo mañana. La pesca sin muerte bien hecha es una técnica, no una intención.

Por qué importa hacerlo bien

Un pez capturado sufre tres tipos de daño: el agotamiento por la pelea, que acumula ácido láctico y puede matarlo horas después; la lesión física del anzuelo y de la manipulación; y la pérdida de la capa de mucosidad que recubre su piel y lo protege de infecciones.

Los tres son evitables o reducibles en gran medida. La diferencia entre una devolución cuidadosa y una descuidada no es un matiz: es la diferencia entre un pez que vuelve a la población y un pez que muere sin que lo veas.

Esto importa especialmente con especies bajo presión, en tramos de pesca sin muerte obligatoria y en verano, cuando el agua caliente contiene menos oxígeno y la recuperación es mucho más difícil.

Antes de pescar: el material

  • Anzuelos sin arponcillo —o con el arponcillo aplastado con unos alicates—. Salen con facilidad, causan menos daño y aceleran mucho la suelta. Cuesta muy pocas capturas si mantienes la línea tensa.
  • Sacadera de malla de goma o de nudo fino. Las mallas de nudo grueso desgastan la mucosidad y dañan las aletas. La goma es claramente mejor.
  • Alicates de punta larga o desanzueladores. Permiten sacar el anzuelo sin meter la mano en la boca del pez.
  • Un trapo mojado o guantes mojados si vas a sujetar peces con escamas delicadas.
  • Línea adecuada. Puede sonar contradictorio, pero pescar demasiado fino alarga la pelea y agota más al pez. Un equipo equilibrado permite peleas cortas.

La regla de los treinta segundos

Desde que el pez está en la sacadera, todo debería resolverse en menos de treinta segundos: desanzuelar, la foto si la quieres, y de vuelta al agua. Si tardas dos minutos buscando el móvil, ya has convertido una captura recuperable en una dudosa.

Durante la pelea

Acorta la pelea. La idea romántica de «dejar que el pez se canse» es exactamente lo contrario de lo que conviene si vas a devolverlo. Usa un freno bien ajustado y presión constante para traerlo lo antes posible.

No lo arrastres por la arena o la roca. Es la forma más rápida de arrancarle la mucosidad y dañar las aletas. Usa sacadera o, si no la tienes, entra al agua lo justo para recogerlo.

Mantén la línea tensa. Con anzuelos sin muerte es imprescindible, y además evita que el anzuelo se mueva y amplíe la herida.

La manipulación

  1. Manos mojadas, siempre. Una mano seca arranca mucosidad al contacto. Mójalas antes de tocar el pez.
  2. Nada de toallas secas, arena ni ropa. Por el mismo motivo.
  3. No toques las branquias. Son extremadamente delicadas y sangran con facilidad; una branquia dañada es casi siempre una sentencia.
  4. Sostén el pez horizontal y con dos apoyos. Una mano bajo la zona ventral y otra sujetando la base de la cola. Colgar un pez grande solo por la boca puede dañarle la mandíbula y los órganos internos.
  5. Mantenlo sobre el agua o sobre una superficie blanda y mojada. Si se te escapa, que caiga al agua y no sobre las piedras.
  6. Si el anzuelo está muy profundo, corta la línea. Intentar extraerlo a toda costa causa más daño que dejarlo; muchos anzuelos acaban expulsándose o degradándose.

La devolución

No basta con soltarlo. Un pez agotado que se suelta sin más suele quedar de lado o dejarse arrastrar por la corriente, y ahí es presa fácil o simplemente se ahoga por no ventilar bien.

  1. Sujétalo suavemente en el agua, orientado hacia la corriente si la hay, para que el agua le entre por la boca y salga por las branquias.
  2. No lo muevas adelante y atrás. Es un gesto muy extendido y contraproducente: el agua debe circular en un solo sentido.
  3. Espera a que recupere el equilibrio y empiece a batir la cola con fuerza.
  4. Suéltalo cuando se vaya solo, no antes. Puede tardar unos segundos o varios minutos según lo larga que haya sido la pelea.
  5. Obsérvalo unos instantes: si vuelve a quedarse de lado, recógelo y repite.

Cuando lo mejor es no pescar

Con agua muy caliente y caudales bajos, típico del verano en ríos trucheros, la mortalidad tras la devolución se dispara aunque hagas todo bien. En esas condiciones, la decisión más responsable es cambiar de tramo, madrugar mucho o dejarlo para otro día. No es una exageración: es lo que separa a un pescador de un problema para el río.

Preguntas frecuentes

¿Sobreviven los peces devueltos?

Una proporción alta sí, siempre que la pelea sea corta, la manipulación mínima y la temperatura del agua no sea extrema. La supervivencia cae de forma notable cuando el anzuelo se ha clavado en branquias o esófago, cuando el pez pasa mucho tiempo fuera del agua o cuando el agua está caliente y con poco oxígeno. Todos esos factores están, en gran medida, en manos del pescador.

¿Merece la pena aplastar el arponcillo?

Sí. Un anzuelo sin arponcillo sale casi solo, reduce mucho el daño y acorta enormemente el tiempo de manipulación. Se pierden algunas capturas, pero muchas menos de lo que se cree si mantienes la línea tensa durante toda la pelea. En muchos tramos de pesca sin muerte, además, es obligatorio.

¿Puedo hacerle una foto al pez?

Sí, si la preparas antes. Ten la cámara lista, decide el encuadre mientras el pez sigue en el agua y hazla en pocos segundos, sujetando el pez horizontal, con las manos mojadas y lo más cerca posible de la superficie. Lo que no debe hacerse es tener al pez fuera del agua mientras buscas el móvil o pides a alguien que se acerque.